El papa Francisco señaló hoy en el palacio de La Moneda de Chile que era «justo pedir perdón» y que sentía «dolor y vergüenza» ante el «daño irreparable» causado a los niños víctimas de abusos sexuales dentro de la Iglesia Católica.
«Y aquí no puedo dejar de manifestar el dolor y la vergüenza que siento ante el daño irreparable causado a niños por parte de ministros de la Iglesia», indicó en el discurso a las autoridades en el primer acto de su visita a este país.
Las palabras del pontífice fueron recibidas con un aplauso por las cerca 700 personas reunidas en el patio de Los Naranjos.
«Me quiero unir a mis hermanos en el episcopado, ya que es justo pedir perdón y apoyar con todas las fuerzas a las víctimas, al mismo tiempo que hemos de empeñarnos para que no se vuelva a repetir», sostuvo Francisco.
Según una lista distribuida por la ONG estadounidense Bishop Accountability casi 80 religiosos abusaron de menores en Chile. Uno de los casos más emblemáticos que marcaron a la sociedad de ese país es el del sacerdote Fernando Karadima, denunciado en 2010 por varias víctimas. Para la justicia chilena el caso prescribió y el Vaticano lo declaró culpable de abuso sexual y lo condenó a retirarse «a una vida de oración y penitencia».
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