Viajó desde Tumán (región Lambayeque) esperando ser bendecida por el papa Francisco y logró su objetivo.
Doña María Trinidad Peralta Carpio llevará por siempre en su corazón el gran gesto del Papa Francisco de bendecirla durante su visita a nuestra ciudad, el sábado último.
Esta mujer invidente logró que el Santo Padre rompiera el protocolo y bajara del papamóvil cuando se encontraba por inmediaciones del colegio Seminario San Carlos y San Marcelo, para acercarse a ella y benedecirla.
“Para mí ha sido lo mejor de mi vida”, contó durante una entrevista. “Gracias al Papa Francisco, porque él con sus bendiciones ha traído tanta alegría a mi corazón. Aunque no lo pude ver con mis ojos, sí lo vi con mi corazón”, relató.
Doña María Trinidad estuvo desde las 09:00 a.m. esperando al Sumo Pontífice y no probó alimento alguno, pese a la insistencia de su familia para hacerlo.
“Sentí mucha felicidad. No pensé que el Papa se iba a acercar a mí. Pero gracias a Dios que eso sucedió. Rezaré hasta el último día de mi vida”, agregó.
“Le besé su manito. Será un momento que no olvidaré en el resto de mi vida”, comentó. Pero eso no quedo ahí, pues la anciana, recibió un rosario de parte del Papa, el que sin duda es uno de los más grandes regalos que ha recibido en su vida.
Dejar una contestacion