Los 37 presuntos integrantes de la banda criminal “Los Nuevos Malditos de El Triunfo” no tenían bandera al momento de cometer algún ilícito penal, en La Libertad.
Dentro de su accionar delictivo se encontraba como víctima el alcalde provincial de Virú, Ney Gámez Espinoza, ciertos homicidios y un rosario de extorsiones por la negativa de los empresarios transportistas de pagar cupos.
A esta red criminal también se le imputa el asesinato de Raquel Linares Padilla, quien fue alcanzada por una bala en el cuello al momento que los maleantes subieron a un ómnibus a asaltar a los pasajeros. Ahí también hirieron al cobrador de la unidad de la empresa “Milagritos S.A.C.”
Pero, ¿quién estaba detrás de todos estos actos? Según la Policía y la Fiscalía, Leandro José Azañero Mendoza (24) alias “Tetas” o “Leandro” era quien presuntamente adiestraba a los menores de edad para extorsionar y ejecutar los atentados contra los transportistas.
El joven es sindicado como uno de los más radicales de la gavilla y no dudaba en dar las órdenes de disparar para amedrentar a sus víctimas para que paguen las altas sumas de dinero que les exigían. Las investigaciones también sindican a “Tetas” como la persona que les enseñaba a utilizar las armas de fuego.
Las autoridades justamente acusan a José Azañero de autorizar el atentado contra el vehículo de la empresa Turismo Milagritos, donde falleció la comerciante Raquel Linares Padilla y quedó herido el cobrador de la unidad.
También se le imputa dar la orden de lanzar una bomba molotov al microbús lleno de pasajeros de la empresa “Chavit. S.A.”, el pasado 4 de junio, en plena Panamericana Norte.
En el megaoperativo realizado la madruga del miércoles, a “Tetas” lo intervinieron cuando dormía en su cuarto, en donde se encontró seis celulares, cinco chips y dos municiones. Otro atentado que se registra en el haber de esta banda criminal es el ocurrido el pasado 5 de marzo, cuando el ómnibus de la empresa Avicel Tours S.A.C. fue baleado al momento de pasar por el paradero número 13 de Miramar, en Moche. Afortunadamente, no hubo víctimas.
Esta organización operaba en el Valle Chicama y en Virú, desde el terminal Santa Cruz, ubicado en el barrio Chicago de Trujillo.

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